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Unas navidades diferentes

Mientras la segunda ola de COVID19 asola el mundo, ya se comienza a hablar de la tercera ola, en esta ocasión de efectos psicológicos.

Los episodios de estrés, ansiedad y depresión inundan las consultas de médicos de cabecera y de consultas de psicología. La proximidad de unas fechas tan señalas como son las navidades nos puede llevar a caer en el error de castigarnos mentalmente más de lo necesario.

Tradicionalmente las navidades son fechas en las que nos reunimos con familiares y seres queridos que durante todo el año no vemos, es época de viajes y reuniones grandes, de compartir tiempo y proximidad. Es algo que tenemos muy asimilado y venimos viviéndolo de esa manera desde hace mucho tiempo. Y este año… la frustración de ver inalcanzable algo que se desea tanto, unido a los muchos meses que llevamos de fuertes medidas de restricción, pueden jugarnos una mala pasada y hacer que nuestro ánimo se desvanezca.

¿Qué no debemos hacer?

  1. Victimizar. Lamentarnos de la “mala suerte” y creer que las restricciones que tenemos es algo terrible, no nos ayudará en nada.
  2. Aislarnos. El distanciamiento social se debe aplicar en referencia al contacto físico, no psicológico. Dejar de celebrar las navidades, aunque sea en un entorno íntimo, va a machacar aún más tu salud mental.
  3. Buscar culpables. Para quienes tienen personas que enferman a su alrededor, de nada sirve acusar ni buscar culpables de la situación. Eso no aliviará la situación de salud física ni mental.

En su lugar, ¿Qué podemos hacer?

  1. Aceptar. Este año las navidades se han presentado así, vamos a disfrutarlas de una manera diferente a como habitualmente lo hacemos. Busca el lado positivo, organizaos con las personas con las que queréis estar. Cambia las rutinas y busca soluciones creativas para poder disfrutar las navidades.
  2. Refuerzo social. Mucha gente saca el lado divertido y hace bromas de esta etapa que nos ha tocado vivir. Contágiate de esa diversión, tomarse las cosas con sentido del humor es algo sano emocionalmente. Ayuda a que estos momentos pasen más rápido quitándole carga emocional.
  3. Responsabilidad compartida. Es la alternativa a buscar culpables, asumir que todos y todas tenemos nuestra parte de responsabilidad y debemos actuar en consecuencia.¿Qué está en tu mano para que la situación mejore? 

Estamos seguros que con voluntad y buena predisposición haremos de estas navidades un momento para recordar que podremos contar como anécdota, esperemos que más pronto que tarde.

Desarrollo de negocio

Néstor Cruz del Rosario

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